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¿Qué hay que tener en cuenta?

La alimentación es una de las principales dudas tras el diagnóstico de hiperoxaluria primaria (HP). Es natural intentar controlar la enfermedad a través de lo que comemos, pero es importante entender que se trata de una enfermedad metabólica y genética.

Esto significa que el exceso de oxalato se produce principalmente dentro del propio organismo (en el hígado), independientemente de la dieta. Aun así, la alimentación puede desempeñar un papel importante en el manejo de la enfermedad y en la protección de la función renal.

¿Qué es el oxalato y por qué es importante?

El oxalato es una sustancia que el cuerpo produce de forma natural y que también está presente en algunos alimentos. En la hiperoxaluria primaria, existe un problema enzimático que provoca una producción excesiva de oxalato.

Cuando este se acumula, puede unirse al calcio y formar cristales que se depositan en los riñones y otros órganos, causando daño con el tiempo.

👉 Ver también: Glosario

¿Puede la dieta controlar la enfermedad?

Es importante dejarlo claro: la dieta por sí sola no corrige la hiperoxaluria primaria.

Sin embargo, sí puede ayudar a:

  • No añadir más carga de oxalato al organismo.
  • Reducir el riesgo de formación de cálculos.
  • Proteger la función renal.

Recomendaciones prácticas

Las pautas dietéticas deben adaptarse siempre a cada paciente y ser supervisadas por profesionales sanitarios.

Hidratación

Mantener una ingesta elevada de líquidos es una de las medidas más importantes. Una buena hidratación ayuda a diluir el oxalato en la orina y reduce la probabilidad de que se formen cristales.

El papel del calcio

El calcio no debe eliminarse de la dieta. Al contrario, puede ayudar a reducir la absorción de oxalato en el intestino.

Esto ocurre porque el calcio se une al oxalato durante la digestión, facilitando su eliminación antes de que llegue al riñón.

Aunque en la hiperoxaluria primaria el oxalato se produce principalmente en el hígado, la fracción que procede de la dieta también contribuye a la carga total, por lo que este mecanismo sigue siendo relevante.

Alimentos con alto contenido en oxalato

Algunos alimentos contienen niveles elevados de oxalato y conviene moderar su consumo:

  • Espinacas y acelgas.
  • Remolacha.
  • Frutos secos.
  • Chocolate y cacao.
  • Té negro.

No se trata de eliminar completamente estos alimentos, sino de conocerlos y consumirlos con moderación dentro de una dieta equilibrada.

Precaución con la vitamina C

El exceso de vitamina C puede transformarse en oxalato en el organismo. Por ello, es importante evitar suplementos de vitamina C sin indicación médica.

Moderar el consumo de sal

Una ingesta elevada de sodio puede aumentar la excreción de calcio en la orina, lo que favorece la formación de cristales de oxalato cálcico.

Reducir el consumo de sal puede contribuir a un mejor control del riesgo de formación de cálculos.

Citrato y alimentos alcalinizantes

El citrato ayuda a inhibir la formación de cristales de oxalato cálcico. En algunos casos se utiliza como tratamiento (citrato potásico) bajo prescripción médica.

Además, una alimentación que incluya alimentos con efecto alcalinizante puede contribuir al equilibrio urinario.

Evitar restricciones innecesarias

Una dieta demasiado restrictiva puede generar déficits nutricionales, especialmente en niños.

El objetivo debe ser encontrar un equilibrio que permita mantener una alimentación saludable y sostenible.

Nutrición y tratamiento médico

La dieta forma parte del abordaje global de la hiperoxaluria primaria, pero no sustituye al tratamiento médico.

El manejo adecuado combina:

  • Seguimiento clínico especializado.
  • Tratamientos farmacológicos.
  • Pautas dietéticas personalizadas.

👉 Ver también: Tratamientos actuales

Acompañamiento y apoyo

Resolver dudas sobre alimentación es clave para pacientes y familias. Contar con información clara y fiable ayuda a reducir la incertidumbre y mejorar la calidad de vida.

Las asociaciones de pacientes, como APHES, desempeñan un papel fundamental en este acompañamiento.

Conclusión

La dieta no es el origen ni la solución única de la hiperoxaluria primaria, pero sí puede contribuir a un mejor control de la enfermedad.

Entender cómo influye la alimentación permite tomar decisiones más informadas y convivir mejor con la enfermedad.

Fuentes consultadas

  • Orphanet España – Información sobre hiperoxaluria primaria, síntomas y subtipos:
    https://www.orpha.net
  • OxalEurope – Recursos clínicos y actualizaciones sobre diagnóstico y manejo de la HP:
    https://www.oxaleurope.org
  • Hoppe et al. – Guías clínicas especializadas sobre hiperoxaluria primaria.
  • ERA-EDTA – Recomendaciones en enfermedades renales raras:
    https://www.era-online.org
  • EMA (European Medicines Agency) – Datos sobre terapias aprobadas para subtipos de HP y criterios diagnósticos asociados:
    https://www.ema.europa.eu
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