¿Cómo se trata la hiperoxaluria primaria?
El objetivo principal del tratamiento es reducir la producción de oxalato en el organismo y prevenir su acumulación en los riñones y otros órganos (oxalosis sistémica). El abordaje varía según el tipo de HP (1, 2 o 3) y el estado de la función renal.
Tratamiento conservador: medidas de base
En fases iniciales, el tratamiento se centra en proteger la función renal y reducir la formación de oxalato.
Entre las principales medidas se encuentran:
- Alta ingesta de líquidos para diluir el oxalato en la orina.
- Uso de citrato para prevenir la formación de cálculos.
- Vitamina B6 (piridoxina), eficaz en una parte de los pacientes con hiperoxaluria primaria tipo 1.
- Control dietético supervisado.
La respuesta a la vitamina B6 no es igual en todos los pacientes y debe ser evaluada por el equipo médico.
La revolución de las terapias de ARN de interferencia
Uno de los avances más importantes en los últimos años es el desarrollo de terapias basadas en ARN de interferencia (ARNi), que actúan directamente sobre el origen hepático de la enfermedad.
Entre estos tratamientos destacan:
- Lumasiran, aprobado para pacientes con hiperoxaluria primaria tipo 1.
- Nedosiran, con aplicación en distintos tipos de hiperoxaluria y en proceso de incorporación en Europa.
Estos fármacos permiten reducir la producción de oxalato, mejorando el control de la enfermedad y, en muchos casos, retrasando su progresión.
Investigación y ensayos clínicos
La investigación en hiperoxaluria primaria continúa avanzando, con nuevas terapias en desarrollo y estudios clínicos centrados en mejorar el manejo de la enfermedad.
La colaboración entre hospitales, centros de investigación y asociaciones de pacientes es fundamental para seguir avanzando.
Casos avanzados: diálisis y trasplante
En situaciones más graves, cuando existe un deterioro importante de la función renal, pueden ser necesarias medidas como:
- Diálisis.
- Trasplante renal o hepático (o combinado).
Tradicionalmente, el trasplante combinado de hígado y riñón era una opción habitual en algunos casos de HP1. Sin embargo, con la llegada de las nuevas terapias, el abordaje está evolucionando hacia estrategias más personalizadas.
La importancia del diagnóstico precoz
Detectar la enfermedad en sus primeras fases permite iniciar el tratamiento de forma temprana y mejorar el pronóstico.
👉 Ver también: Diagnóstico precoz
Un abordaje integral
El tratamiento de la hiperoxaluria primaria no se limita a la intervención médica. También es fundamental:
- El acompañamiento psicológico.
- El apoyo a familias y cuidadores.
- El acceso a información fiable.
Las asociaciones de pacientes, como APHES, desempeñan un papel clave en este acompañamiento.
Conclusión
Los avances en el tratamiento de la hiperoxaluria primaria están abriendo nuevas oportunidades para mejorar la calidad de vida de los pacientes. La combinación de diagnóstico precoz, seguimiento especializado e innovación terapéutica es fundamental para afrontar esta enfermedad.